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Llegada
a Madrid. Vuelta al estrés, a los atascos, a la ciudad de
la gente malhumorada y carente de sentido del humor.
Vuelta al día a día. A ver las caras largas de los
cuatro amargados de todos los días y a aguantar la prepotencia
y el papanatismo más atroz.
Madrid, calidad de vida... |