Viaje a Puerto Ricovolver  
 

 

Isla Culebra


El Ferry salía de
Fajardo


Llegada a la Isla


Playa Flamenco


Tanque abandonado


Aguas Cristalinas

Sábado, 21 de septiembre de 2002

Por fin llegó el wekeend y Eduardo, por cortesía de su empresa, quedó libre Sábado y Domingo, lo que aprovechamos para cumplir una de nuestras excursiones favoritas: la Isla Culebra, calificada por más de uno como un “paraíso dentro del paraíso”


Fuimos a Fajardo (ellos dicen Fahaldo) donde dejaríamos el coche para coger el barco (ferry) que nos transportaría en 1 h y 20 minutos a la Isla Culebra. La espera para subir a la nave fue demencial: Ahí estaba toda esa gente parada amontonada frente a la puerta con maletas, neveras, niños pequeños y cosas varias esperando a que se abrieran los accesos. Tuvimos suerte y no esperamos cola para comprar los billetes (boletos dicen allí) pues un joven nos ofreció 3 que le sobraban al mismo precio, 2,25.

El trayecto no es muy atractivo que digamos pues el diseño del barco no es para su disfrute y tiene poca visibilidad. Al llegar a la isla hay varios taxistas a la caza del turista. Por 2 $ te trasladan a la Playa Flamenco, la más conocida de la isla y, por tanto, aceptamos gustosos. Efectivamente al llegar a aquel lugar corroboramos aquello de “un paraíso dentro de un paraíso“. La arena más blanca, si cabe, que la vimos días atrás, el agua más transparente, si cabe, que la de Luquillo, el efecto óptico de la escala de azules reflejada en el mar, maravilloso. A quién le guste el baño, una meca y a quién no le guste, le gustará. En esa playa vimos dos tanques abandonados, desconozco el motivo pero me parece anecdótico y por los alrededores la gente acampaba con todo ese equipamiento que transportaban en el barco. Los lugareños acostumbran a pasar allí todo el fin de semana pero nosotros teníamos mucho que ver en Puerto Rico por lo que volvimos en el barco de las 16,30 llegando a casa, entre unas cosas y otras, a las 19.

Era de noche, preparamos la cena con intención de salir por el viejo San Juan nocturno pero nos dio pereza y preferimos descansar y reponer fuerzas para desplazarnos desde el Noreste de la isla, donde estábamos, hacía el Suroeste. Al día siguiente nos esperaba Cabo Rojo, La Parguera, San Germán y Ponce.

 


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