Westin
Río Mar

Westin
Río Mar

Piscina
del Westin

Vista
desde la
terraza de la casa

Belz
Factory
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Martes,
17 de septiembre de 2002
Como
ya mencioné anteriormente, la casa donde dormíamos
está en Westin
Río Mar, complejo hotelero diseñado
para la comodidad y seguridad del turista y que recuerda un poco
a aquellas entrañables casitas de Melrose Place. Piscinas,
flora y fauna exóticas, cocoteros… un paraíso.
Parece suficiente para que ese Martes pensáramos “¡para
qué salir de aquí!”. Esa mañana la
dedicamos a playa y piscina.
La
playa del Westin está muy bien. Era la primera vez que
me bañaba en una playa de esas
con arena blanca rodeada de vegetación y adornada con cocoteros
y hamacas. El agua, azul turquesa. En aquella extensión
natural sólo habría tres o cuatro personas más,
a su bola. Era posible pasear por la orilla sin la masificación
propia de las playas españolas.
Comimos
en casa. Eduardo se pudo escapar 45 minutos para ver con nosotros
el primer tiempo del partido de Champions League que enfrentaba
a nuestro Real Madrid y la Roma de Capello. Como es lógico
y natural ganamos 0 a 3.
Por
la tarde fuimos a Belz
Factory, un gran centro comercial lleno de tiendas
de Outlet, esto es, saldos, de concocidas marcas como Ralph Lauren,
Tommy, Levi´s o Timberland. A diferencia del tinglao de
Madrid llamado Factory, decir que aquello sí que merece
la pena. Al viajante aconsejo que vaya a PR con una maleta vacía
porque la llenará con esos artículos.
La
cena consistió en algo que en PR es escaso y malo, además
de mal visto: el jamón serrano y el lomo (ibéricos
ambos) que logramos colar por la aduana gracias a que iba laminado,
envasado al vacío y oculto en un libro. Aquello fue un
show porque los pasillos del aeropuerto estaban llenos de carteles
que decían algo así como “ayúdennos
a combatir la peste porcina de Europa”. Ellos se lo pierden.
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