Viaje a Puerto Ricovolver  
 

 

1er Día


ese cruce


El Patio de Sam


Plaza de las Américas


Westin Río Mar

 

Domingo, 15 de septiembre de 2002

Amanecimos a las 12,00 y desayunamos tarta de manzana y magdalenas de grosella en una cafetería cercana al Westin (nuestro alojamiento) colindante, en un cruce, con una gasolinera en la que pudimos comprobar el bajo precio del combustible (0,30$ el litro de gasolina) lo que explica lo ostentoso de los coches y el que no existan los turismos diésel. Recuerdo ese cruce por la imagen de país tercermundista que ofrecía: carretera llena de hoyos, charcos, animales sueltos, cables sujetos por postes a lo largo de la carretera, vestimentas un tanto retro…

Luego fuimos a un supermercado a hacer la compra y, de paso, seguir descubriendo esas cosas que nos hacen sentir distintos a los europeos de los americanos. Al entrar en el súper quedó clara una cosa: alimentarse bien en aquel país sale caro. Una dieta mediterránea rica en frutas y verduras no sería viable para bolsillos modestos. La variedad es aceptable pero no llega a la que pueda existir en España.

Se nos hizo tarde y no pudimos comer hasta pasadas las 16,00h. El restaurante se llama “El Patio de Sam” y lo recomiendo por su buena relación calidad-precio. Está en el Viejo San Juan, al lado de la estatua de Ponce de León. Probamos platos típicos entre los que debo destacar el mofongo.

Por la tarde fuimos a la Plaza de las Américas, gran centro comercial que luego comentaré, donde tomamos café y jugo de naranja en compañía de Pedro y Teresa. Todo estaba “bien rico” pero siempre el mismo inconveniente: tienen la manía de poner el aire acondicionado 3 veces más potente que en España lo cual es molesto y más teniendo en cuenta lo caluroso y húmedo del clima del exterior.

Por la noche fuimos a Dumbar´s. Era Domingo y allí acostumbran a ir de copas ese día. El local está muy bien y es de los pocos de estas características que podemos visitar en la ciudad. Allí se puede cenar o simplemente tomar una cerveza mientras tocan música en directo. Siempre dudaré si los dos músicos que acompañaban a la vocalista brasileña tocaba de verdad o hacían que tocaban; el caso es que había una caja de ritmos que reproducía el acompañamiento y aquello parecía más un karaoke que otra cosa. La promoción de esa noche era de Heineken; una botella de 33cl por 3$. Y a eso lo llaman barato. Yo me decanté por un producto de la tierra: cerveza Medalla. No está mal pero me gustó más la Urkell de Praga, je ,je, jeee…


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