Referéndum Constitución Europea

El gobierno nos ha citado para que votemos sí a un tratado que llaman Constitución pero que nadie conoce a fondo. Pero, pensándolo bien, el hecho de ir a votar sin saber lo que votamos es lo más normal dentro de la democracia. También ocurrió en las elecciones generales donde muchos votaron al PSOE sólo por echar la culpa al PP del atentado del 11M asociándolo con la guerra de Irak y también me pasó a mí cuando voté en las municipales. Y es que hay veces que tenemos que tomar decisiones a ciegas o... no tomarlas

Pese a que más que una constitución es un tratado y a que es menos beneficioso para los intereses de España que el Tratado de Niza, lo propio es votar sí o no ir a votar y dedicar nuestro valioso tiempo a otros menesteres.

Si a alguien le apetece levantarse pronto un domingo y dedicar unos minutos a depositar la papeleta, todo sea por llevar la contraria a los personajes más impresentables y antipáticos del panorama político español como son el separatista catalán del bigote o el dirigente de izquierda hundida. Demos un sí y quedémonos más anchos que largos porque, en definitiva, nuestra vida no va a cambiar se apruebe o no el tratado de marras. Además un sí es predicar con el ejemplo y hacer un ejercicio de integración y/o sometimiento a una comunidad, un detalle que demuestra que somos personas civilizadas. Todo lo contrario a lo que pretenden esos sectores secesionistas que afloran en España, sobre todo después de las pasadas elecciones catalanas y de las tentativas de Ibarretxe.

Y a quien no le apetezca levantarse o prefiera pasar el día en el campo, QUE NO VOTE. Primero están el descanso y el ocio, faltaría más. Al fin y al cabo el gobierno tampoco nos ha informado debidamente de lo que contiene el documento sino que se limita a lanzar ideas etéreas rodeadas obviedades y conceptos como la libertad, la igualdad y la solidaridad, en los que todos estamos de acuerdo, como es lógico.

Yo seguramente me decante por esta última. Y no sólo en esta ocasión sino en futuros comicios porque la democracia está adulterada y se ha convertido en una farsa aunque, eso sí, es lo menos malo.

 

14 - 2- 2005

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