Felipito Tacatún

Felipe González ha explicado que su afición a los bonsáis nació como medio de descarga durante los años que ejercía la política, actividad que, de paso, ha calificado como "despreciable".

Que un ciudadano diga que la política es despreciable es algo normal y frecuente pero que lo diga un señor que ha vivido y, en cierta manera, sigue viviendo de ella, me parece una falta de respeto. Cuando dice ésto se está riendo de los que le votaron. Entre otras cosas porque, si hay alguien que ha colaborado activamente para que muchos consideremos que efectivamente la política es despreciable, ha sido él con sus promesas incumplidas primero y sus escándalos después.

Al César lo que es del César. Si hay algo que siempre ha destacado de la figura de Felipe González son las dotes especiales de diálogo, de negociación y de convencer al más pintado. Es lo mismo que decir que su principal virtud es la política. Si ahora sale diciendo que ésta es despreciable, resulta que las dotes aludidas se tornarían respectivamente en despotismo, trapicheos y demagogia.

En fin, que sus palabras yo las interpreto como una autodescalificación.

21 - 2- 2005

 

 

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