La España de Zetapé

Decididamente el gobierno de ZP es un gobierno intervencionista. A la antigua usanza, como en tiempos de Franco. En este sentido no hay duda de que hemos retrocedido. Además, me da la sensación de que intentan coger el testigo de sus antecesores, los corruptos y procesados González, Barrionuevo, Corcuera, Vera y compañía. Pero esta vez pretenden hacerlo bien, sin que se note demasiado.

¿Qué pretenden hacer bien?. Pues parece claro: la intención del partido que gobierna España siempre ha sido aglutinar los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial, así como controlar algo tan importante como los medios de comunicación. Pero sin que se note demasiado, no lo olvidemos. Y no sé qué será peor, si el fin que persigue esta gentuza o los medios que utilizan para ello. Bajo la bandera del talante y la tolerancia, y amparados en una mayoría obtenida en unas urnas salpicadas de sangre, han inmerso a los españoles en un profundo cambio que afecta de manera irreversible no sólo a los valores sino al futuro de este país. Todo parece una campaña de marketing, como lo fue la creación de la figura de ZP que, todo hay que decirlo, supuso un brillante lavado de cara del hasta entonces gris Zapatero. Una campaña en pos de hacer y deshacer sin que el populacho se entere de lo que se está cociendo. ZP está de moda, la doctrina de ZP es la buena y el que opine lo contrario ya puede medir sus palabras porque podría ofender y sentirse un bicho raro en un país donde impera el talante y la solidaridad. He ahí la clave.

Cuando nos queramos dar cuenta estaremos en un país invadido por inmigrantes de todo tipo, buenos y malos, porque hay de todo. (aunque, eso sí, habría que estudiar las proporciones). Un país donde los servicios sociales serán financiados por unos y disfrutados por otros. Un país donde la picaresca será la mejor virtud del individuo, por encima del afán de superación personal, pues muchas veces será mejor apalancarse y hacerse acreedor de las ayudas que da papá estado. Un país donde los niños serán educados por un padre y una madre, por dos padres o por dos madres, indistintamente. Un país donde tendremos que aceptar la existencia de varios estados porque el concepto actual y constitucional de comunidad autónoma parece que no convence y el de estado libre asociado sí; no en vano ello implica "soy español para lo bueno y foráneo para lo malo", o sea, compartir pero no dar. Además, los que sean religiosos van dados porque ahora el sistema educativo invita a no serlo. ¿Y la libertad de expresión?... téngase presente que se puede hablar pero sin ofender, sin crispar a nadie, sin atentar contra el talante y la solidaridad. El problema es que los ofendidos cada vez son más, y cada vez más susceptibles, y el clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.

Después, como diría Arturo, podemos besarnos todos (en la boca, claro), encender los mecheritos e irnos juntos y solidarios a tomar por saco.

 

 

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