| Volvemos a la Edad Media Estamos volviendo a la Edad Media. El incremento del precio de la vivienda lo acredita. En la sociedad actual no se valora el patrimonio intelectual de la persona o el trabajo sino lo material. En la Edad Media el más poderoso era el que más tierras tenía y hoy lo que cuenta es tener propiedades inmobiliarias. De hecho, hasta el momento y en contra de las previsiones de muchos expertos, "el ladrillo" nunca baja. O sea, como el oro. El joven de hoy se enfrenta a una situación compleja: la necesidad de adquirir una propiedad para asegurar su futuro. El desmesurado crecimiento del precio de la vivienda en el último lustro hace que muchos españoles que siempre fueron humildes hoy sean, aunque sólo virtualmente, "millonarios". Me refiero a aquellos que tuvieron la posibilidad de comprar una vivienda a un precio racional (por ejemplo, hace 5 años era posible comprar un piso de 3 dormitorios con 100 metros cuadrados por 20.000.000 pts); si hoy la vendieran, se encontrarían con un capital equivalente a 20 o 30 años de salario (hoy un piso de 100 metros en madrid vale en torno a 80.000.000 pts). Y digo "virtualmente" por que si vendieran tendrían que comprar otro techo y ese capital desaparecería de sus bolsillos; pero no cabe duda de que el que posee un inmueble de estas características es "millonario" al menos si lo comparamos con el que no lo tiene. Todo esto es algo que la gente está viendo y consecuentemente todo el mundo está dispuesto a lo que sea con tal de tener una propiedad. El resultado es que la demanda, si no excesivamente elevada, es incondicional (lo que en teoría económica se denomina "inelástica") y ésto impulsa los precios al alza. Compramos al precio que sea. Pero llegará un momento que no se pueda afrontar esta situación y las propiedades sean acaparadas por las grandes fortunas, como en la Edad Media, haciendo que la mayoría tengamos que resignarnos a pagar un alquiler. De hecho, el gobierno actual de España quiere a todas luces fomentar el alquiler y eliminar las desgravaciones fiscales de la compra de vivienda asumiendo,por tanto, que el proceso de retorno de las propiedades hacia las grandes fortunas es irreversible e inevitable. A los trabajadores sólo
nos quedará lo que siempre hemos tenido: capital humano cuyo
valor, lamentablemente, sigue a la baja y más ahora que vienen
trabajadores de fuera (con todas las facilidades habidas y por haber)
dispuestos a trabajar a cambio de salarios más bajos. Lo dicho:
pronto seremos feudales. Después habrá una revolución
y vuelta a empezar.
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