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El excesivo incremento de los precios de la vivienda en ciudades como Madrid ha situado a toda la juventud, es decir, a los responsables del futuro de España, en estados tales como la frustración o el endeudamiento de por vida. Situaciones nunca deseables en ese entorno en el que todas las políticas, del signo que sean, pretenden desarrollarse: el llamado "Estado del Bienestar".
Dos tendencias surgen a la hora de explicar el fenómeno: 1) Los afines al gobierno defienden la hipótesis de que la vivienda sube porque la población ha ganado poder adquisitivo (mejora del nivel de empleo y de los salarios) y la puede pagar. Ayudada, además, por unos tipos de interés muy bajos. España va bien. 2) La otra hipótesis, mantenida por los sectores que critican la política del gobierno, se centraría más en lo que se denomina "burbuja inmobiliaria", esto es, el precio sube porque la propia tendencia alcista anima al inversor a comprar, esperar y vender más caro o, lo que es lo mismo, a especular con este bien de primera necesidad. Dentro de esta segunda hipótesis, quienes critican las políticas en materia de vivienda, además destacan el precio del suelo como culpable de la subida por constituir una importante fuente de financiación de los ayuntamientos. Cuando se defiende una hipótesis se tiende a ser extremista pero, para no caer en subjetividades, sería bueno dar por válidas todas las hipótesis en su justa medida. En efecto, no podemos negar que el precio de la vivienda se ha disparado por: El poder adquisitivo de los españoles
ha aumentado. Efectivamente, si un piso de dos dormitorios vale 50
millones de las antiguas pesetas no es porque esté en venta
a ese precio sino porque hay quien está dispuesto a pagarlo.
El resultado del cruce de oferta y demanda es irrefutable.
Los tipos de interés son
muy bajos. No olvidemos que en la mayoría de los casos el que
compra un inmueble necesita financiación por lo que podemos
decir que gran parte del "precio final" del piso son los
intereses que pagamos, de forma que si comparamos el "precio
final" de hoy con el de hace 5 años quizá el incremento
no ha sido tan explosivo aunque sigue siendo elevado.
La especulación, que siempre
ha encontrado su máxima expresión en la Bolsa, se ha
centrado en el último lustro en el mercado inmobiliario sobre
todo en esos momentos previos a la entrada en circulación del
euro. Quizá ese impulso inicial que requiere toda burbuja especulativa,
ese salto que anima a los inversores, se derivó en su momento
de la necesidad de aflorar ciertos capitales nominados en pesetas,
quién sabe. El caso es que ese momento coincidió con
las horas bajas de los mercados financieros y se produjo un transvase
de capitales desde la Bolsa, hasta el punto de que el principal indicador
de ésta, el IBEX, llegó a quedar reducido a la mitad
en cuestión de 4 años. ¿Dónde fue todo
ese dinero?. Está claro.
Finalmente hay que destacar el aprovechamiento
de esta coyuntura por parte de los entes locales para financiarse.
Y es que, de pronto, resultó que vender suelo y limitar de
forma arbitraria la oferta se convirtió en una atractiva manera
de obtener dinero. Lo que se llama, política de suelo.
En materia de comisiones, tramas o destino de ese dinero prefiero
no entrar para no entrar en presunciones.
Lo cierto es que, igual que una burbuja especulativa necesita un impulso inicial, el proceso contrario también y cualquiera de estos hechos pudiera surgir en breve. Por lo pronto, el Banco de Inglaterra ha sido el primero en subir los tipos de interés ¿podría comprar alguien un piso de 50 millones si el euribor+0,5 supone un 7%? Yo creo que ahí habrá peligro de embargo o necesidad de venta urgente, lo que podría dar lugar a una coyuntura de exceso de oferta. Por otro lado, estamos diciendo que en España se crea empleo pero poco se habla de la calidad y estabilidad de éste; cada vez hay más contrataciones cuasitemporales, subcontrataciones y otras formas que de alguna manera enmascaran el dato de bienestar social que es el nivel de empleo. También hay que destacar la buena marcha de la Bolsa este año 2003, cosa impensable hace 3 años y la tendencia de los partido políticos a conseguir votos prometiendo aumentar la oferta de viviendas actuando en el mercado inmobiliario ya sea directa o indirectamente. Antes de una bajada de precios debe haber una fase de desánimo, lo que en Bolsa se llaman "movimientos laterales" y en el mercado inmobiliario se plasmaría en ese incómodo estado de poner algo en venta y no poderlo vender inmediatamente: pasa el tiempo y no vendo, me desanimo y bajo un poco a ver si cuela. Sinceramente, como pequeño inversor en Bolsa, si yo tuviera inmuebles hoy ya estaría pensando en que estamos ante un "asset" de alto riesgo. Actualmente, nos encontramos en la fase final del ciclo alcista de medio plazo. Recomendación: infraponderar. Todas estas palabras representan únicamente
una opinión, la mía. Madrid, 17 de noviembre de 2003
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