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Richard
Branson, el dueño del imperio comercial Virgin y uno de los hombres
más ricos del mundo, ha decidido premiar el buen trabajo de sus
empleados con un regalo curioso: una isla paradisiaca en Australia de
diez hectáreas y forma de corazón. La isla de Makepeace,
al sur de la costa australiana, servirá para que los trabajadores
repartidos por todo el mundo puedan disfrutarla como recompensa a su
labor.
Está
claro que no todos los jefes son iguales...
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